jul/ago 2013
Las mejores prácticas para prevención y detección del fraude
Dra. Muna Buchahin, CFE, CGAP, CFI, CRMA
Auditora Forense y Experta Anticorrupción
Es un hecho que los delitos de cuello blanco han mostrado un aumento significativo en las últimas décadas. No obstante lo grave del asunto, en México no existen datos y estadísticas que precisen la realidad y magnitud de los hechos fraudulentos. La incidencia de estos delitos no sólo se manifiesta en la esfera financiera y económica; su acelerada expansión afecta también el desarrollo institucional, político y social de las naciones, y existen evidencias claras de que la corrupción y el fraude en el gobierno, agravan la pobreza, generan abusos graves y obstaculizan el desarrollo humano, sin retorno alguno.
Resulta preocupante, además, que los estudios más destacados en la materia, como el Reporte a las Naciones sobre el Abuso y el Fraude Ocupacional 2012, y publicado cada dos años por la ACFE, revelen que el crecimiento sostenido de estos fenómenos mantenga índices similares a lo largo de todas las regiones del mundo. Aquí expongo algunos datos:
El Índice de Fuentes de Soborno (2011), sobre la propensión de las empresas de los 28 principales países exportadores a ofrecer/dar sobornos en el extranjero, ubica a México en el lugar 26.
Resulta interesante observar que todas las investigaciones señalan que uno de los factores más importantes para disuadir fraudes es la percepción de los integrantes de una organización, de que existen elementos e instancias precisas de control y denuncia, para detectar al personal que pudiera realizar acciones indebidas, que podrían ser identificadas y sancionadas.
Analizar los tipos de fraude y corrupción existentes, examinar sus causas y consecuencias, y diseñar estrategias factibles para reducir su incidencia y sus efectos, es una tarea urgente en la que todos los profesionales debemos participar. Una organización que cuente con las herramientas e implemente las mejores prácticas para la disuasión de ilícitos estará mejor preparada para prevenir, detectar y reducir de manera significativa la comisión de fraudes y actos corruptos.
La implantación de las mejores prácticas, implica el establecimiento de una política integral que otorgue seguridad plena a los empleados y a terceros, de que todo hecho ilícito va a ser sancionado de manera ejemplar. Entonces, ¿Qué deben hacer las organizaciones públicas o privadas para blindarse contra posibles actos ilícitos? Simplemente, adoptar las mejores prácticas globales tendientes a reducir los índices del fraude y la corrupción. Veamos algunas de ellas.
Concluyo subrayando la misión de la Asociación de Examinadores de Fraude Certificados, ACFE-Capítulo México, es contribuir a la cultura de la prevención y detección del fraude, con la perspectiva de que ello conducirá al establecimiento de mecanismos políticos y morales de la propia sociedad contra la corrupción. Les invito para unirse y apoyar esta actividad y actualizarse en tópicos nacionales internacionales de manera gratuita.
La promoción de la educación continua anti-fraude y la actualización de las mejores prácticas para la prevención, disuasión y detección del fraude es la función que cumple nuestra asociación como Capítulo de la organización internacional surgida en Estados Unidos, en su objetivo de divulgar el conocimiento y las técnicas para enfrentar los fraudes.
Ninguno de los sectores público, privado o social puede sustraerse de enfrentar desde su trinchera, las prácticas fraudulentas y la corrupción, por ello, la conciencia que se adquiera sobre el tema y la educación continua en estos temas, permitirán utilizar este conocimiento para aportar un valor agregado a su profesión, a su organización y por tanto a la sociedad.